29 agosto 2012

Simplemente el Real Madrid del “Bam Bam” Zamorano

Real Madrid campeón 1994-95
DESDE EL CÓRNER
Durante cuatro años “medio Chile”, a través de la pantalla de la TV, vibró con la campaña del gran goleador nacional vistiendo la casaquilla del club más importante del fútbol mundial del siglo XX. Fue la primera vez que nuestro país gozaba con un fenómeno futbolístico que no tenía que ver con la selección, ni Colo Colo, ni la “U”, ni cualquier otro equipo del medio.
En la mayoría de los domingos entre 1992 y 1995 la hora de almuerzo de muchos chilenos tenía una marca absolutamente registrada a través de la caja de la TV: “Real Madrid del Bam Bam Zamorano”. Y digo “la mayoría de los domingos” de aquellos cuatro años porque, salvo en los recesos de la competencia principal del balompié español y los derbys del mismo certamen entre los merengues y el Barcelona -regularmente programados los días sábado-, casi todos los partidos de los madridistas tenían lugar el domingo.

Por aquel entonces vivía con mis padres. A ellos les sedujo este fenómeno sin precedentes en la historia del deporte y de la televisión chilenos: la transmisión vía satélite y en forma simultánea de los partidos del máximo ídolo futbolístico nacional defendiendo los colores del club más exitoso del siglo XX en el mundo.
El desarrollo de las comunicaciones estaba tan avanzado en los primeros años 90, que ya podíamos darnos el lujo de ver a un astro de los nuestros defendiendo a un equipo extranjero en vivo y en directo. Ni Jorge Toro en el Sampdoria de Italia, ni Carlos Caszely en los equipos españoles de Levante o Español, ni Elías Figueroa en Internacional de Brasil o en Peñarol de Uruguay, ni Patricio Yáñez en el Valladolid de España, por citar sólo algunas grandes figuras de nuestro historial futbolístico, tuvieron aquel privilegio.
Encantamiento de dos horas y algo más
Con el Real Madrid del “Bam Bam” el encantamiento duraba alrededor de dos horas y algo más: entre las 12.30 y las 15.00 aproximadamente. En el caso particular mío, entre los preparativos del almuerzo, pasando por la degustación de un exquisito pisco sour con aceitunas y otras cositas para picar -ofrecidas por mi madre- o alguna cerveza -ofrecida por mi padre-, y la hora del “almuerzo-almuerzo”.
Nunca había sido tan hincha de un equipo extranjero. Lo del Madrid con “Bam Bam” era pura pasión y deseos de que él y su equipo se entregaran al máximo y no nos decepcionaran.
No me ocurre lo mismo con Alexis Sánchez en el Barcelona. Además el fenómeno con Alexis es distinto: no me deslumbra tanto él como jugador, sino que la forma cómo juega el Barcelona, un “equipo de otro planeta”, algo así como el asombro, lo galano, el toque bonito y veloz. ¡Extraordinario!
Tampoco Marcelo Salas jugando primero por River Plate de Argentina entre 1996 y 1997, y en los años siguientes por las escuadras italianas de Lazio y Juventus, igualó ese fervor que me causaba el Real Madrid del “Bam Bam”.
Los goles del Real Madrid, pero sobre todo los de Zamorano, los grité muchas veces. Mis padres, por cierto, fueron muchos más sobrios en materia de celebraciones.
Al margen de eso, cabe enfatizar que el desarrollo de las comunicaciones desde entonces contribuyó mucho al negocio internacional del fútbol e hizo que los jugadores chilenos pudieran ser contratados en mayor cantidad en diversas latitudes con el curso de los años.
¡Qué equipos!
Barcelona 1993-94

Es cierto: “Bam Bam” tuvo una temporada floja: la de 1993-1994. Recuerden que en Europa los campeonatos nacionales comienzan en el verano boreal y finalizan en la primavera boreal siguiente; es decir empiezan casi al inicio de la segunda mitad de un año y terminan casi al expirar la primera mitad del siguiente.
Pero disfruté mucho la temporada española 1992-1993 y, sobre todo, la temporada 1994-1995: en la primera el Real Madrid ganó la Copa del Rey y la Supercopa de España, a pesar de que salió segundo en la Liga. Dos años después, el equipo de Chamartín fue campeón de la Liga y, Zamorano, el máximo goleador, “Pichichi”, con 28 anotaciones.
No creo que el Real Madrid de la época del “Bam Bam” haya sido tan brillante como otras de sus formaciones históricas, pero era un equipazo: Francisco “Paco” Buyo en el arco; defensores como Rafael Alkorta, Fernando Hierro, Manolo Sanchís o el brasileño Ricardo Rocha; volantes como Miguel González (“Michel”), Rafael Martín Vásquez y Luis Enrique; y los delanteros José Emilio Amavisca, el entonces novel y prometedor Raúl, el croata Robert Prosinecki y Emilio Butragueño, eran algunas de las otras grandes estrellas del Real.
Mención especial merece durante el período 1992-1995 el danés Michael Laudrup, quien luego de triunfar en el Barcelona de Cruyff, fue uno de los grandes artífices del título merengue de la temporada 1994-1995. Esa gracia de jugar indistintamente por los dos grandes de la península ibérica no es nueva: el español Luis Enrique, el brasileño Ronaldo, el portugués Figo y el croata Prosinecki, entre otros, también vistieron ambas casaquillas.
Los entrenadores madridistas de ese período fueron el español Benito Floro (1992-1994) y el argentino Jorge Valdano (1994-1995). El ex seleccionado trasandino, al asumir el cargo de técnico de los merengues, casi desahucio a “Bam Bam”, quien después le dobló la mano a punta de goles. A la larga Valdano dirigió la escuadra que rompió la sequía de cuatro campeonatos de ligas no adjudicados por el Madrid con la obtención del título 1994-1995.
Esos “derbys”
Los partidos con el Barcelona tenían un sabor muy especial, fundamentalmente porque Real Madrid se topó con el mejor Barcelona de la etapa “pre Guardiola”. En efecto, los cuatro torneos que tuvieron lugar entre 1990 y 1994 los ganaron los catalanes.
El holandés Johann Cruyff fue el entrenador de este enorme equipo donde se distinguían con claridad jugadores como el portero Andoni Zubizarreta, los defensores Sergi y Miguel Ángel Nadal; el defensor y volante holandés Ronald Koeman, el volante Josep Guardiola (quien se transformaría una década después en el más exitoso entrenador en la historia de los azulgranas), el multifuncional José María Bakero, el delantero y mediocampista danés Michael Laudrup, el delantero búlgaro Hristo Stoichkov y el delantero brasileño Romario, entre otros.
Aunque vi muchos partidos de dientes apretados, recuerdo especialmente dos partidos correspondientes al “derby” español: aquella “boleta” de 5 a 0 que le propinó en el Camp Nou Barcelona a Real Madrid en la temporada 1993-1994, con gran actuación de Romario; y la “vuelta de mano” de los merengues a los catalanes exactamente un año después en el Santiago Bernabeu, la cancha de los capitalinos. Fue a principios de 1995 y consistió en una goleada por el mismo marcador, donde “Bam Bam” fue la gran figura con tres goles.
Iván Zamorano
No está de más está enfatizar que Real Madrid y el Barcelona son, por lejos, los mejores clubes de la historia del fútbol español, aspecto que prácticamente se ratifica con regularidad en las mismas ligas, donde en pocas ocasiones han sido desbandados por otros equipos. Tampoco estará de más señalar que ambos clubes casi siempre han sido la base de la selección de España, hoy campeona del mundo y bicampeona de Europa.
Mención especial para Vega Onesime y “JM” Ramírez
Creo que Megavisión, en su historia, nunca más tuvo una oportunidad similar para reinar nuevamente las transmisiones de los partidos de fútbol en Chile…Bueno, por lo menos, hasta hoy. En aquel entonces, la estación televisiva de Vicuña Mackenna era “ama y señora” no sólo de los partidos del Real Madrid, sino de las principales contiendas de la competencia local del balompié.
Fue la época que consagró al locutor y comentarista Milton Millas como gran empresario de las comunicaciones. Millas era el dueño del espacio que transmitía esos partidos en Megavisión.
Respecto de esos partidos transmitidos por el “Mega” vaya mi especial reconocimiento y admiración para el periodista argentino Héctor Vega Onesime -ex director de la mítica revista deportiva trasandina “El Gráfico”- y su histriónico colega Juan Manuel Ramírez, quien relataba regularmente los lances.
Siempre me causó mucha gracia la sobriedad de Vega Onesime y su tendencia a explicar, en términos muy sencillos, cada jugada en sus comentarios (algunos dirán, algo poco frecuente en los argentinos). Me daba algo de risa cuando, al repetir la escena de una jugada en que había alguna duda (¿penal?, ¿correspondía tarjeta?), su algo desganada pero asertiva respuesta (casi voz en off): “no”.

Para finalizar lo dejo con un reportaje de la TV española de ese entonces acerca de la campaña del equipo merengue en la obtención del título 94-95:


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